Tenerife

La isla de Tenerife es la mayor de las siete que forman el Archipiélago Canario y la más rica en microclimas, gracias a la escala ecológica de su formación volcánica y montañosa que culmina  en el pico del Teide, con sus 3.718 metros que lo convierten en el más alto de toda España.

 

A su privilegiada situación geográfica subtropical, hay que agregar el efecto benefactor de los vientos alisios que suavizan sus estaciones, y las dotan de un clima excepcionalmente apropiado para el cultivo de la vid.

 

La viña hace su aparición en Canarias después de la conquista, hacia el siglo XV. Los nuevos colonos llegan con cepas desde sus lugares de origen: España, Portugal, Italia, Francia. El floreciente desarrollo de la viticultura se convierte en la principal fuente económica de las islas entre los siglos XVI y XVII. Los afamados vinos dulces de MALVASÍA se exportan a las cortes europeas y a las colonias de América y África, denominados CANARY o SACK. Con frecuencia son moneda de cambio entre mercaderes que utilizaban nuestro Archipiélago como escala.


De aquella esplendorosa época hemos heredado un gran número de variedades de uva: Malvasía, Gual, Verdello, Vijariego, Torrontes, Marmajuelo, Listán Blanco, Listán Negro, Listán Prieto, Negramoll, Tintilla, Sabro, y un largo etcétera, todas ellas jamás afectadas por la FILOXERA.